Introducción y planteamiento de problemas


Guía de lectura


1.- Definición de estructuralismo
2.- Definición de estructura
3.- La totalidad
4.- Las transformaciones
5.- La autorregulación
6. OTROS CONCEPTOS

Ejercicio:


Principales interrogantes


1.- ¿Cómo definir al estructuralismo?
2.- ¿Qué es una estructura?
3.- ¿Cuáles son las tres características de las “estructuras”?
4.- ¿Las estructuras implican una formación o han existido como tales desde siempre?
5.- ¿Es lo mismo el todo que la suma de sus elementos?
6.- Una estructura cerrada en sí misma, ¿puede ser a la vez una subestructura de una estructura más amplia?

ESTRUCTURA

Definición
Un todo inteligible (que puede conocerse, no a simple vista con ayuda de los sentidos)
que se encuentra formalizado (que tiene forma)
mediante un modelo en el que se muestran las relaciones (el todo es mas que la suma de sus partes, no solo importan elementos)
(y transformaciones)
del fenómeno intangible (no se puede ver a simple vista).


Notas sobre el Estructuralismo en general
*No es una escuela ni proviene de un solo lugar.
*No es filosofia-no se conoce como exponente filosófico
*Es una Actividad
*Origen de la palabra: arquitectónico
*Se pueden usar en todas las ciencias
*Estructuras y Sistemas NO son iguales
*Sistema- conjunto de relaciones
*80s se desarolla el post-estructuralismoy otras estructuralistas

Documento: "Introduccion y Planteamiento de Problemas"


El estructuralismo

Autor: Jean Piaget

Introducción y planteamiento de problemas

1. Definición. Se ha dicho frecuentemente que es difícil caracterizar el estructuralismo, porque ha adoptado múltiples formas para presentar un denominador común y porque las "estructuras" invocadas han adquirido significaciones cada vez más diferentes. Al comparar los diversos sentidos que ha tomado el estructuralismo en el ámbito de las ciencias contemporáneas y de las discusiones corrientes, por desgracia cada vez más de moda, parece posible intentar una síntesis, con la condición expresa de distinguir los dos problemas siempre relacionados de hecho aunque independientes en derecho: el del ideal positivo que abarca la noción de estructura en las conquistas o esperanzas de las diversas variedades de estructuralismo, y el de las intenciones críticas que han acompañado el nacimiento y desarrollo de cada una de ellas, en oposición a las tendencias reinantes en las diferentes disciplinas.

Al abandonarse a esta disociación, se debe reconocer entonces que existe efectivamente un ideal común de inteligibilidad, que alcanzan o que buscan todos los "estructuralistas", mientras que sus intenciones críticas son infinitamente variables: para unos, como en matemáticas, el estructuralismo se opone a la separación de capítulos heterogéneos, encontrando la unidad gracias a isomorfismos; para los otros, como en generaciones sucesivas de lingüistas, el estructuralismo se distanció sobre todo de las investigaciones diacrónicas que tratan fenómenos aislados, para encontrar sistemas de conjunto en función de la sincronía; en psicología, el estructuralismo ha combatido más las tendencias "atomistas" que buscaban reducir las totalidades a asociaciones entre elementos previos; en las discusiones corrientes se ve al estructuralismo acometer al historicismo, al funcionalismo y a veces incluso a todas las formas de apelación al ser humano en general.

Por lo tanto, es evidente que si se busca definir el estructuralismo, por oposición a otras actitudes e insistiendo en las que pudo combatir, no se encontrará más que diversidad y contradicciones ligadas a todas las peripecias de la historia de las ciencias o de las ideas. Al contrario, si se centra la atención en las características positivas de la idea de estructura, se encontrarán al menos dos aspectos comunes a todos los estructuralismos: por un lado, un ideal o las esperanzas de intangibilidad intrínseca, fundados sobre el postulado de que una estructura se basta a sí misma y no requiere, para ser captada, recurrir a toda suerte de elementos extraños a su naturaleza; por la otra, las realizaciones obtenidas, en la medida en que se lleguen a alcanzar efectivamente ciertas estructuras, cuya utilización evidencie algunas características generales y en apariencia necesarias que presenten a pesar de su variedad.

En una primera aproximación, una estructura es un sistema de transformaciones que, como tal, está compuesto de leyes (por oposición a las propiedades de sus elementos), y que se conserva o enriquece por el juego mismo de sus transformaciones, sin que éstas terminen fuera de sus fronteras o recurran a elementos exógenos. En resumen, una estructura comprende tres características: totalidad, transformaciones y autorregulación.

En una segunda aproximación, que bien puede tratarse de una fase muy posterior como de una que suceda inmediatamente después del descubrimiento de la estructura, aquélla puede dar lugar a una formalización. Sólo que debe entenderse que dicha formalización es obra de un teórico, en tanto que la estructura es independiente de él, y que esta formalización puede traducirse inmediatamente en ecuaciones lógico-matemáticas o pasar, como intermediario de un modelo cibernético. Existen por lo tanto diferentes niveles posibles de formalización dependientes de las decisiones del teórico, en tanto que el modo de existencia de la estructura que él descubre tiene que precisarse en cada campo particular de investigaciones.

La noción de transformación nos permite, en primer lugar, delimitar el problema, porque si se tuviera que englobar en la idea de estructura todos los formalismos, en todos los sentidos del término, el estructuralismo abarcaría de hecho todas las teorías filosóficas no estrictamente empíricas que han recurrido a formas o esencias, de Platón a Husserl pasando sobre todo por Kant, y aun a ciertas variedades de empirismo como el "positivismo lógico", que recurre a formas sin tácticas y semánticas para explicar la lógica. Ahora bien, en el sentido recién definido, la lógica misma no implica siempre "estructuras" como estructuras de conjunto y de transformaciones: ésta ha permanecido, en múltiples aspectos, tributaria de un atomismo bastante resistente, mientras que el estructuralismo lógico apenas está en cierne.

Así pues, en esta pequeña obra nos limitaremos a los estructuralismos propios de las diferentes ciencias, lo que ya es una empresa bastante arriesgada, así como, para terminar, a algunos momentos filosóficos inspirados en diferentes grados por los estructuralismos surgidos de las ciencias humanas. Pero conviene por principio comentar brevemente la definición propuesta, y demostrar por qué una noción, en apariencia tan abstracta como un sistema de transformación cerrado sobre sí mismo, puede hacer nacer, en todos los ámbitos, tan grandes esperanzas.

2. La totalidad. El carácter de totalidad propio a las estructuras es evidente, pues la única oposición en la cual todos los estructuralistas están de acuerdo (según el sentido de las intenciones críticas tratadas en §)1 es aquélla de las estructuras y los agregados, o compuestos a partir de elementos independientes del todo. Una estructura está ciertamente formada de elementos, pero éstos se subordinan a leyes que caracterizan al sistema como tal; estas; leyes, llamadas de composición, no se reducen a asociaciones acumulativas, sino que confieren al todo, como tal, propiedades de conjunto distintas de las de los elementos. Por ejemplo, los números enteros no existen aisladamente y no se les descubrió en un orden cualquiera para reunirlos luego en un todo; no se manifiestan más que en función de la serie misma de números y ésta presenta propiedades estructurales de "grupos", "cuerpos", "anillos", etcétera, muy distintas de aquellas de cada número, el cual por su parte puede ser par o impar, primo o divisible entre n > 1, etcétera.
Pero este carácter de totalidad plantea de hecho numerosos problemas, de los cuales sólo analizaremos los dos principales: los relativos a su naturaleza, y a su modo de formación o de preformación.

Sería falso creer que en todos los ámbitos las actitudes epistemológicas se reducen a una alternativa: o el reconocimiento de totalidades con sus leyes estructurales o una composición atomista a partir de elementos. Ya se trate de estructuras perceptivas o Gestalt, de totalidades sociales (clases sociales o sociedades enteras), etcétera, se constata que, a los presupuestos asociacionistas para la percepción o individualistas para la sociología, se han opuesto, en la historia de las ideas, dos tipos de concepciones, de los cuales sólo la segunda parece conforme al espíritu del estructuralismo contemporáneo. La primera consiste en contentarse con invertir el paso que parecía natural a los espíritus, que querían proceder de lo simple a lo complejo y en plantear sin más las totalidades desde el principio, según una suerte de "emergencia" considerada como una ley de la naturaleza. Cuando Augusto Comte quería explicar al hombre por la humanidad y no a la humanidad por el hombre; cuando Durkheim consideraba que el todo social emergía de la reunión de los individuos, como las moléculas de los átomos, o cuando los gestaltistas creían discernir en las percepciones primarias una totalidad inmediata comparable a los efectos de campo magnético en electromagnetismo, tenían ciertamente el mérito de recordarnos que un todo es distinto de una simple suma de elementos previos, pero, al considerar el todo como anterior a los elementos o contemporáneo a su contacto, ellos se simplificaban la tarea, bajo riesgo de dejar de lado los problemas centrales de la naturaleza de las leyes de composición.
Ahora bien, más allá de los esquemas de asociación atomista y de las totalidades emergentes, existe una tercera posición, propia de los estructuralismos operativos, tal es la que adopta desde el principio una actitud relacional, según la cual lo que cuenta no es ni el elemento ni un todo que se imponga como tal sin que se pueda precisar cómo, sino las relaciones entre los elementos, dicho de otra forma, los procedimientos o procesos de composición (según se hable de operaciones intencionales o de realidades objetivas), pues el todo sólo es resultante de esas relaciones o composiciones, cuyas leyes son las del sistema.

Pero entonces surge un segundo problema, aún más grave, que es en realidad el problema central de todo estructuralismo: si las totalidades por composición están compuestas desde siempre, ¿cómo y por quién se dio esto?, ¿o han estado desde un principio (o desde siempre) en vías de composición? Dicho de otra forma, ¿las estructuras implican una formación o sólo conocen una preformación más o menos eterna? Entre las génesis sin estructura que supone la asociación atomista, a las cuales nos ha habituado el empirismo, y las totalidades de formas sin génesis que se exponen así constantemente a caer en el terreno trascendental de las esencias, de las ideas platónicas o de las formas a priori, el estructuralismo está llamado a escoger o a encontrar soluciones de superación. Ahora bien, naturalmente en este punto las opiniones divergen más, aun aquellas en que el problema de la estructura y de la génesis no podría plantearse, porque la primera es intemporal por naturaleza (como si no fuera eso ya una elección y precisamente en el sentido de la preformación).

De hecho este problema, que plantea ya la noción misma de totalidad, se precisa desde el momento en que se toma en serio la segunda característica de las "estructuras", en el sentido contemporáneo del término, y que es el de ser un sistema de "transformaciones" y no una "forma" estática cualquiera.


3. Las transformaciones. Si lo propio de las totalidades estructuradas resulta de sus leyes de composición, son entonces estructurantes por naturaleza; esta constante dualidad o, más precisamente, bipolaridad de propiedades de ser siempre y al mismo tiempo estructurantes y estructuradas que explica en primer lugar el éxito de esta noción que, como la del "orden" de Cournot (caso particular, por otra parte, de las estructuras matemáticas actuales), asegura su inteligibilidad por su ejercicio mismo. Ahora bien, una actividad estructurante sólo puede consistir en un sistema de transformaciones.
Esta condición limitativa puede parecer sorprendente si uno se refiere a los comienzos Saussarianos del estructuralismo lingüístico (Saussure no hablaba más que de "sistema", para caracterizar las leyes de oposición y de equilibrio sincrónico) o a las primeras formas del estructuralismo psicológico, puesto que una Gestalt caracteriza formas perceptivas por lo general estáticas. Ahora bien, no sólo hay que juzgar una corriente de ideas por su dirección ni exclusivamente por sus orígenes, pero incluso, desde sus comienzos lingüísticos y psicológicos, se ve despuntar la idea de transformación. El sistema sincrónico de la lengua no es inmóvil: rechaza o acepta las innovaciones en función de las necesidades determinadas por las oposiciones o relaciones del sistema, y sin que se haya asistido de golpe al nacimiento de "gramáticas transformacionales" en el sentido de Chomsky, la concepción Saussuriana de un equilibrio en cierta manera dinámico se ha prolongado rápidamente en la estilística de 8ally, que trata ya de las transformaciones en un sentido restringido de variaciones individuales. En cuanto a las Gestalts psicológicas, sus inventores hablaron, desde un principio de leyes de "organización" que transforman el dato sensorial. Las concepciones probabilísticas que se pueden hacer hoy se acentúan este aspecto transformador de la percepción.

De hecho, todas las estructuras conocidas, desde los "grupos" matemáticos más elementales hasta las que rigen el parentesco, etcétera, son sistemas de transformaciones, pero éstas pueden ser in temporales (puesto que 1 + 1 "dan" inmediatamente 2, y 3 "sucede" al 2 sin intervalo de duración), o temporales (porque casarse toma tiempo), y, si no incluyeran tales transformaciones, se confundirían con cualquier forma estática y perderían todo interés explicativo. Pero entonces se plantea inevitablemente la cuestión de la fuente de estas transformaciones, y por consiguiente de sus relaciones con una "formación" nada más. Cierto, hay que distinguir en una estructura sus elementos, los que están sometidos a tales transformaciones, y las leyes mismas que rigen a éstas: tales leyes pueden entonces fácilmente ser concebidas como inmutables y aun en estructuralismos no estrictamente formales (en el sentido de las ciencias de la formalización), se encuentran excelentes espíritus poco inclinados a la psicogénesis para saltar de un sólo golpe de la estabilidad de las reglas de transformación a su innatismo; es el caso, por ejemplo, de Noam Chomsky, para quien las gramáticas generatrices parecen requerir de leyes sintácticas innatas, como si la estabilidad no pudiese explicarse por los procesos obligados de equilibrio y como si fa referencia a la biología, que supone la hipótesis de un innatismo, no planteara problemas de formación tan complejos como de una psicogénesis.

Pero la esperanza implícita de todos los estructuralismos antihistóricos o antigenéticos, es la de asentar definitivamente las estructuras sobre fundamentos intemporales, como los de los sistemas lógico-matemáticos (y el innatismo de Chomsky se acompaña a este respecto de una reducción de sus sintaxis a una estructura formal de "monoide"). A menos que uno quiera dedicarse a una teoría general de las estructuras, que por otro lado sólo puede estar acorde con las exigencias de una epistemología inter-disciplinaria, no es posible preguntarse cómo se obtienen aquéllas -en presencia de un sistema de transformaciones intemporales como un "grupo" o la red del "conjunto de las partes"-, salvo que uno se exílie de golpe en el empíreo de los trascendentalismos. Se puede proceder siempre por decreto, como los axiomáticos, pero, desde el punto de vista epistemológico, es una forma elegante de robo que consiste en explotar el trabajo anterior de una clase laboriosa de constructores en lugar de construir uno mismo los materiales primarios. El otro método, epistemológicamente menos expuesto a las alienaciones cognoscitivas, es el de la genealogía de las estructuras que impone la distinción, introducida por Gódel, entre la mayor o menor "fuerza" o "debilidad" de las estructuras:' en este caso, hay un problema central que no puede ser evitado; ya no el de la historia ni el de la psicogenésis, sino el de la construcción de las estructuras y de las relaciones indisociables entre el estructuralismo y el constructivismo. Por lo tanto, ese será uno de nuestros temas.


4. La autorregulación (autoréglage). El tercer carácter fundamental de las estructuras es el de regularse ellas mismas; este autoreglaje produce su conservación y un cierto hermetismo. Si se comenzara por esas dos resultantes, darían como consecuencia que las transformaciones inherentes a una estructura no conducen fuera de sus fronteras, sino que engendran sólo elementos que pertenecen a la estructura y conservan sus leyes. Así, sumando o sustrayendo a uno y a otro dos números enteros absolutamente indiferentes, se obtienen siempre números enteros que verifican las leyes del "grupo aditivo" de estos números. En ese sentido la estructura se cierra en sí misma, pero este cierre de ningún modo significa que la estructura considerada no pueda entrar, a título de subestructura, en una estructura más amplia. Pero esta modificación de las fronteras generales no suprime las primeras: no hay anexión sino confederación, y las leyes de la subestructura no se alteran sino se conservan, de modo que el cambio producido es un enriquecimiento.
Estos caracteres de conservación con estabilidad de fronteras, a pesar de la construcción indefinida de nuevos elementos, supone una autorregulación de las estructuras, y esta propiedad esencial refuerza sin duda la importancia de la noción y las esperanzas que ella suscita en todos los ámbitos, porque cuando se llega a reducir un cierto campo de conocimientos a una estructura autorreguladora, se tiene la impresión de entrar en posesión del motor íntimo del sistema. Esta autorregulación se efectúa, por otra parte, según procedimientos o procesos diversos, lo que introduce la consideración de un orden de complejidad creciente y lleva, en consecuencia, a los problemas de construcción y, en definitiva, de formación.

En la cima de la escala (pero a partir de ese término puede haber divergencias y algunos hablarán de la base de la pirámide donde nosotros vemos una "cúspide"), la autorregulación procede mediante operaciones bien reguladas, reglas que no son otras sino las leyes de la totalidad de la estructura considerada. Se podría decir entonces que hablar de autorregulación es un juego de palabras, puesto que uno piensa o bien en las leyes de la estructura -y es evidente que ellas la regulan-, o bien en el lógico o en el matemático que las opera, y es evidente de nuevo que, si está en estado normal, él regula bien sus actos. Sólo si sus operaciones están bien reguladas, y si las leyes de la estructura son leyes de transformación, por lo tanto de carácter operativo, quedaría por preguntar qué es una operación en la perspectiva estructural. Ahora bien, desde el punto de vista cibernético (es decir en la ciencia del control [réglagel]) es una regulación "perfecta": eso significa que no se limita a corregir los errores de acuerdo con el resultado de los actos, sino que constituye una precorrección gracias a los medios internos de control como la reversibilidad (por ejemplo + n-n = 0), fuente del principio de contradicción (si + n-n 0 entonces n n).
Por otra parte, existe la inmensa categoría de estructuras no estrictamente lógicas o matemáticas, es decir, cuyas transformaciones se desarrollan en el tiempo: lingüísticas, sociológicas, psicológicas, etcétera, y es evidente entonces que su control supone en este caso regulaciones, en el sentido cibernético del término, fundadas no en operaciones estrictas, es decir, enteramente reversibles (por inversión o reciprocidad), sino en un juego de previsiones y de retroalimentaciones (feedbacks), cuyo ámbito de aplicación cubre la vida entera (desde las regulaciones fisiológicas y las homeoestasias del genoma o del "pool genético").
Por último, las regulaciones en el sentido habitual del término parecen proceder de mecanismos estructurales aún más simples, a los que es imposible negar el derecho de acceso al ámbito de las "estructuras" en general: son los mecanismos de ritmo que se encuentran en todos los niveles biológicos y humanos. Ahora bien, el ritmo asegura su autorregulación por los medios más elementales fundados en las simetrías y las repeticiones.

Ritmos, regulaciones y operaciones son entonces los tres procedimientos esenciales de la autorregulación o de la autoconservación de las estructuras: cada quien es libre de ver las etapas de la construcción "real" de las estructuras, o de invertir el orden colocando en la base los mecanismos operativos en forma intemporal y casi platónica, derivando todo el resto. Pero conviene aún, al menos desde el punto de vista de la construcción de las nuevas estructuras, distinguir dos grados de regulaciones. Unas permanecen en el interior de la estructura ya construida o casi acabada y constituyen así su autorregulación, culminando, en las etapas de equilibrio, en su autorreglaje. Los otros intervienen en la construcción de nuevas estructuras englobando a la o las precedentes e integrándolas bajo la forma de subestructuras en el seno de estructuras más vastas.

Actividades para reforza


  • Hacer analogías entre distintas estructuras aparentemente muy diferentes entre sí para encontrar las características comunes. Por ejemplo: un organismo vivo, un aparato, una sociedad y un fenómeno físico o matemático.

  • Analizar una estructura, identificar sus elementos y describir las relaciones que se dan entre ellos así como los procesos de transformación y autorregulación de la estructura.

Vínculo con el programa


Entender qué es una estructura, cuáles son sus características y cómo funciona es el primer paso para arrancar el estudio de la teoría estructuralista.

Enlaces a sitios relacionados

es.wikipedia.org/wiki/Estructuralismo http://es.wikipedia.org/wiki/Postestructuralismo%20-|es.wikipedia.org/wiki/Postestructuralismo
www.elprisma.com/apuntes/filosofia/estructuralismo/
www.sil.org/capacitar/antro/estructuralismo.pdf
html.rincondelvago.com/lenguaje-y-comunicacion_linguistica.html
www.ujaen.es/serv/sga/documentos/programas/200506/fhce/2998/29980913.pdf www.unige.ch/piaget/biographies/bioe.html
www.psicomundo.org/piaget/
campus.uab.es/~2133542/obrasp.HTML
es.wikipedia.org/wiki/Gestalt
[[|es.wikipedia.org/wiki/Émile_Durkheim]]
es.wikipedia.org/wiki/Auguste_Comte
www.rebelion.org/chomsky.htm
comunicacion.idoneos.com/index.php/334377
personales.com/espana/sevilla/moral/atomistas.htm
- 31k|www.sigloxxieditores.com.mx/index.php?main_page=product_info&products_id=4686 - 31k

Bibliografía



Piaget, Jean (1995) **//El Estructuralismo Col. ¿Qué sé//**? Edit Conaculta- Publicaciones la Cruz ISBN 968-20-0156-0 México D.F.